TEXTO
DE TAPA DE LA EDICION DISCOGRÁFICA DE PHILIPS, DE 1964
Foto http://www.arielramirez.com
Cuando Ariel Ramírez se propuso componer una misa cantada sobre
formas musicales puramente folklóricas, recibió el estímulo y el
asesoramiento del R. P. Osvaldo Catena, asesor de Liturgia para América
Latina, del R. P. Jesús Gabriel Segade, director de la Cantoría de
la Basílica del Socorro y del R. P. Alejandro Mayol, uno de los más
entusiastas promotores de la idea. Después de discutir largamente
el tema, se resolvió elegir de común acuerdo el texto litúrgico
español aprobado recientemente por los peritos de América Latina.
Sobre esas palabras debía encontrar Ariel Ramírez los elementos rítmicos
más adecuados para transmitir el fervor de cada secuencia de la
misa dentro del ámbito musical de nuestro folklore. A esta
dificultad se agregaba el problema de la elección de intérpretes
capaces de asumir la responsabilidad de expresar, con la debida
belleza y autenticidad, esta ambiciosa creación.
Teniendo en cuenta tales problemas, Ariel Ramírez encaró su
composición como una obra para solistas, coro y orquesta. Serían
Los Fronterizos, el prestigioso y popular conjunto, quienes se harían
cargo de la primera interpretación a través de las voces de sus
componentes: Eduardo Madeo, Gerardo López, Julio César Isella y
Juan Carlos Moreno. La Cantoría de la Basílica del Socorro, que
dirige el R. P. Segade -armonizador de la parte coral- y un orquesta
integrada por instrumentos regionales se asociaron con el clave,
instrumento que por su sonoridad y su tradición evocativa fue
escogido por Ariel Ramírez -su intérprete- para llevar la voz
cantante de la orquesta. La percusión, formada por bombos legüeros,
batería, tumbadora, gong, cocos, cascabeles y otros accesorios,
aportaron a la obra elementos típicamente americanos. Estos medios
expresivos son los que interpretan Misa Criolla.
La Misa Criolla se inicia con el Kyrie, concebido sobre dos ritmos -vidala
y baguala- aptos para expresar la honda súplica de esta letanía.
Se luce como solista en el tema de baguala, Gerardo López, cuya
voz, desgarrada, crispada, dice el tema principal de la oración.
El excelente intérprete de charango Jaime Torres inicia el Gloria
con una ejecución magistral, que marca el ritmo de una de las
danzas más populares del país: el carnavalito. Es una forma
popular elegida con acierto para traducir el júbilo de la gloria
del Señor, que Los Fronterizos y el coro exaltan a través de un diálogo
encadenado de atrayente vivacidad.
El más difícil de los momentos de la Misa Criolla es, sin duda, el
Credo, por la grandeza de su tema y por el ritmo escogido: la
chacarera trunca, aire muy popular en Santiago del Estero. Un ritmo
obsesionante, casi exasperado, subraya la línea melódica que entra
con una fuerza dramática impresionante en torno a las réplicas de
Los Fronterizos y el coro, alternados en la afirmación de la
profesión de que es propia de esta parte de la Misa.
Ariel Ramírez trabajó el Sanctus sobre uno de los ritmos más
bellos del folklore boliviano: el carnaval de Cochabamba, de marcado
y subyugante compás, como lo requiere este momento de la Misa en
que se aclama la gloria que llena los cielos y la tierra. El Agnus
Dei está dicho en un estilo pampeano íntimo, tierno y a la vez
solemne. En esta y en la anterior secuencia, Los Fronterizos en su
totalidad, actúan como solistas, con el permanente concurso del
coro y un ajustado fondo orquestal.
Si la Misa Criolla fue concebida teniendo en cuenta las exigencias
de un tema lleno de majestad, los motivos de Navidad Nuestra han
sido creador para un retablo criollo donde cada momento del Misterio
de la Encarnación es expresado de manera popular: con toda la
ternura y plasticidad conque se evoca en el espíritu de la gente
sencilla es milagro ocurrido hace dos mil años en tierra de Judea.
Ariel Ramírez dio a cada episodio de la Navidad una voz regional
diferente: un chamamé para la anunciación a María, una huella
pampeana para la peregrinación de José y María una vidala
catamarqueña para el Nacimiento, La Adoración de los Pastores se
hace en ritmo chayero y la de los Reyes Magos en tiempo de takirari,
la huída de la Sagrada Familia es una vidala tucumana... Eran
necesarios versos cálidos, tiernos, sencillos: palabras que
pudieran repetir quienes sintieran la emoción del milagro navideño.
Félix Luna fue el poeta que colaboró con Ariel Ramírez en la
elaboración de las canciones de Navidad Nuestra. Sus textos,
asociados a las melodías populares compuestas por Ariel Ramírez,
hacen posible el prodigio de una estampa que tiene sabor y color
americano sin perder su contenido universal.
Algunos integrantes de Los Fronterizos cumplen actuaciones
relevantes: Julio César Isella canta el chamamé con la tierna
gracia que exige el episodio de la Anunciación, al que agregan las
sopranos del coro la humilde respuesta de la Virgen María al ángel
Gabriel. En la huella -donde el clave de Ariel Ramírez juega un
papel conductor- es Gerardo López quien relata la peregrinación de
José y María, --con un Dios escondido-- en su seno. El Nacimiento,
una canción que expone los elementos básicos de la vidala
catamarqueña en un esquema musical que por su línea melódica
puede ser --nuestra-- canción de Navidad, ofrece a Eduardo Madeo la
oportunidad de cumplir una inmejorable interpretación. La chaya
riojana convoca a Los Fronterizos, el coro y la orquesta, en un
ritmo jubiloso, pastoril, agreste, que recuerda en su letra y melodía
a los villancico que en el siglo de Oro español esmaltaron las
obras teatrales clásicas. La Adoración de los Reyes Magos viene en
tiempo de takirari, el crepitante ritmo boliviano, sobre cuyos
compases los magos de Oriente ofrendan al Niño Dios arrope, miel y
un poncho de alpaca... Y por fin, la huída de la Sagrada Familia,
lenta y golpeada, sobre una vidala tucumana que transmite la
angustia de la Madre por escapar al peligro que corre su criatura.
Navidad Nuestra ofrece, en una selección que armoniza todas las
tonadas de esta tierra, el misterio de la encarnación al modo
nuestro. Al modo tierno y sencillo en que lo suelen cantar, bajo
cielos diferentes, aquellos que creen en el mensaje de un Dios que
bajó al mundo para traer paz a los hombres de buena voluntad.
Tal, la Misa Criolla y la Navidad Nuestra. Este disco ha reunido la
vocación creadora y la emoción interpretativa de muchos hombres y
mujeres que han dado testimonio de la perenne vigencia con que se
vivifica un misterio de amor, al que se puede cantar con voces
propias, vernáculas, porque su dimensión no admite fronteras. Un
misterio de amor que, está visto, puede expresarse también, con
dignidad y hermosura, en palabras y melodías que transmiten el
caliente sabor de nuestra tierra americana.
MISA CRIOLLA / Para
solistas coro y orquesta
Música Ariel Ramírez
Traducción y adaptación del Texto Litúrgico Pbros. A.(sic) Catena/A.
Mayol/J. G. Segade
Arreglo coral Pbro. J. G. Segade
Ilustración Primaldo Monaco
Dedicatoria: a Padre Avelino Antuña (Argentina)/Elisabeth y Regina
Brückner (Alemania)/Maya Hoojvel (Holanda)/Ruth Hope (Alemania)/Herbert
Koch (Alemania)/Mauricio Sullivan (EE.UU.)/Padre Wenceslao van Lun
(Holanda)
Copyright 1965 by Editorial Pigal
[Álbum 50 pp.]