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Argentina , |
PORTAL DE ARTE POPULAR ARGENTINO |
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Taki Ongoy |
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Taki ongoy - Victor Heredia
PROLOGO:
Quienes suponen que la historia puede ser contada
desde una sola posición, desde un solo punto de vista, se equivocan, por eso no pretendo
que esta que presento aquí sea la única versión. No lo es, está es la de los vencidos,
o por lo menos la de los que aparentemente han sido derrotados, el reverso de la moneda
que hasta hoy nos han mostrado los supuestos vencedores; pues habría que preguntarse
hasta que punto ha sido vencida una cultura que subyace en nuestra memoria colectiva y
pugna tozudamente por perdurar a través de los siglos y lo consigue con la permanencia de
sus ritos y creencias ancestrales, con la permanente vigilia de quienes son descendientes
directos de los que alguna vez fueron dueños de estos territorios y del continente
entero, con la inevitable emoción que nos embarga cuando el sonido de una quena, un erke,
un sikus golpea nuestro corazón y nos remite involuntariamente a una zona que nuestra
memoria reconoce, dolorida y melancólica, como si ese sonido perteneciera a un bello
pasaje de nuestra vida anterior.
Y así debe
ser: quizá algunos de nosotros haya sido parte de ese sonido que aleteo en el aire claro
de las cumbres andinas cientos de años atrás y también porque no, de aquel español
taciturno, valiente y ambicioso que se aventuró hasta estos confines a pesar de sus
temores, movido por su sed de riqueza y conquista.
Estamos hechos,
pues, de los dos barros: del indio y del español. Lo que deberíamos averiguar de una vez
por todas a esta altura, es quienes somos: ¿ los conquistadores o los conquistados? Si
estamos en este continente de paso o si formamos parte de él, en definitiva si esta es
nuestra casa. Si así fuera, no cabe duda de que nuestra posición es la de los vencidos,
ya que hechos como los que aquí narro se han sucedido a lo largo de toda nuestra historia
en una interminable repetición de horrores y calamidades sociales, económicas y
políticas, que nos hermana inevitablemente con los primeros pobladores de este
continente, avasallados desde la conquista.
No trato de
ofender a nadie con esta obra: solamente respondo a interrogantes que mi conciencia
plantea respecto de mi posición frente al actual estado de las comunidades indias de
América.
Quiero saber
hasta donde mi sangre puede asumir el compromiso que tengo con mi tierra y mis hermanos
frente al dolor de los que, con nuestra ignorancia , inocente en algunos casos , hemos
discriminado como si fueran ellos los culpables de su propia desgracia, cuando en realidad
son la llama viva de nuestra conciencia, lo poco que queda de nuestra antigua dignidad, de
nuestra bella cultura.
No intento
hacer aquí anti-hispanismo: únicamente contribuir a conformar un todo agregando la parte
que faltaba.
Una abuela
india y un abuelo español transitan por mi sangre. Para que naveguen felices quiero
darles un curso firme, apoyado en el respeto y el amor por mi propia cultura, tratando de
entender por qué festejó todavía fechas que representan la muerte y el aniquilamiento
de bellísimas expresiones artísticas que son parte del patrimonio cultural universal, y
de sus creadores que fueron justamente mis antepasados.
América vive y
yo soy parte de este cuerpo que se niega a festejar cuando en realidad quiere llorar.
Deseo ese
respeto. Necesito la autocrítica porque nuestro futuro se erigirá con hombres
conocedores de la verdad y fieles a ella.
Si no
comprendemos que ya somos libres jamás alcanzaremos la verdadera independencia.
VICTOR HEREDIA
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