Nació
en Buenos Aires en el barrio de Abasto el 11 de julio de 1914. El 1 de julio de 1937 se produjo el
debut de Aníbal Troilo y su orquesta típica en el Marabú, mitico cabaret de lo calle Maipú, en el centro de Buenos Aires. Eran entonces Juan
Miguel Rodríguez, Roberto Yanitelli y el mismo Pichuco los bandoneones; el pianista era Orlando Goni, Reynaldo Fidel Nichele el primer violín,
José Stilman y Pedro Sapochnik los otros violines, Juan Fassio el contrabajo y el vocalista Francisco Fiorentino.,
fue parte del renacimiento que experimento el tango en la década del 40 junto a figuras como Di Sarli, Pugliese, D'Agostino, Demare y Salgan.
Por su orquesta pasaron las voces de Alberto Marino, Roberto Goyeneche y Edmundo Rivero. Compuso temas con Cadícamo, Catulo Castillo, Homero
Manzi y Astor Piazzolla.
Aníbal Troilo, Pichuco, es, posiblemente,junto a
Carlos Gardel la figura que caló más hondo dentro del sentir rioplatense. Notable músico, verdadero mago del bandoneón, con su instrumento
nace una nueva era del tango. Genial director y compositor, poseía además un talento especial para apoyar a sus vocalistas y extraer de cada
uno el máximo de sus condiciones interpretativas. Francisco Fiorentino, el primero de sus cantores(había sido además bondoneonista),
venía ya con una larga experiencia adquirida junto a importantes músicos como Minotto di Cicco (su maestro en el fuelle), su hermano Vicente
Fiorentino, Francisco Canaro, Juan Carlos Cobián,Roberto Firpo, Juan D'Arienzo, Roberto Zerrillo y Ricardo Malerba, entre otros. También
había actuado muchas veces como solista, aunque es junto o Pichuco quien realiza sus versiones más memorables que, por fortuna, quedaron
registradas paro siempre en el milagro de la fonografía.
En esa época los cantores no tenían una situación
fácil. Fue como si la muerte y el recuerdo de Carlos Gardel, considerado inimitable e insustituible,los hubiesen relegado a un segundo y
discreto plano. Con Troilo y Fiorentino, sin embargo, ese estado de cosas combiaría. Porque a partir de ese memento, y a su influjo, los
vocalistas alcanzarían un rango que no habían tenido hasta entonces. Los cantores de orquesta, en la década de 1930, se limitaban a
interpretar el estribillo. Eran apenas un adorno para el lucimiento de los músicos. A tal punto, que ni siquiera se los mencionaba en los
etiquetas de los discos. Fue necesaria toda una lucha, casi de carácter gremial, para que en el pequeño círculo que se adhería a las placas
con los créditos impresos apareciesen sus nombres. El público, ademas, estaba acostumbrado a escuchar los orquestas, pero no a disfrutar de
los vocalistas que, por otra parte, estaban forzados a seguir el ritmo que se les impusiera.
El "gordo querido" una de las figuras del
tango de todos los tiempos, falleció el 19 de Mayo de 1975.
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