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PORTAL DE ARTE POPULAR ARGENTINO |
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Reportaje del mes |
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Mercedes Sosa
En el amplio semipiso reina el silencio. Casi no se escucha el alboroto que viene de la avenida 9 de Julio, paradójicamente la fecha de su nacimiento.. Pero toda su historia siempre estuvo llena de estas casualidades o causalidades. Todavía ese destino que le tocó en suerte y entretejió toda su vida sigue siendo un enigma para la cantora tucumana. El tiempo se dilata, la Negra se mira hacia adentro y se confiesa, reviviéndose en cada recuerdo.-¿Usted eligió el canto o el canto la eligió a usted?-Creo que cantar elige la persona que tiene buena voz.Porque son sólo cuerdas que algunas son bellas de nacimiento que tienen que ver los padres de uno o la naturaleza. El canto no es un problema de voz sino de personalidad. Hay gente que canta muy bien y que no se la distingue de otras personas. Pero eso no tiene nada que ver con las cuerdas, ni quién te enseñó a cantar, ni cuándo aprendiste a cantar. Cantar se aprende con la vida misma. Lo que es difícil decir de uno mismo, es que el verdadero canto surge de los conocimientos que uno tenga del arte en general.Sus palabras quedan suspendidas en el denso y caluroso aire que se respira dentro de la casa. Dos vasos de agua fría posados sobre la mesa de vidrio que guarda una colección de pipas indígenas de todo el mundo, son el único oasis de frescura para sus palabras. Ella se interroga a sí misma, para seguir el monólogo y dice: "¿Qué es el arte en general? -y enumera- "pintura, escultura, paisaje, miseria, riqueza, que después yola empece a ver, porque cuando era chica era natural ser pobre" y para de levantar los dedos para contabilizar todo lo que encierra su canto. Sin apuro, desviando el camino de su propia respuesta, prosigue: "Cuando era chica no había riquezas, ni casas con lujo, nada de nada -cuenta y sacude la cabeza para ambos lados-entonces era natural. Yo nunca me vi, aun cuando conocí casas de gente rica, que estaba capacitada para tener eso. Creo que como teníamos tanta felicidad en casa, al tener a mi papá y mi mamá bien, vivos los dos, jóvenes los dos, que se amaban los dos....Parece que hiciera fuerza con la cara, los recuerdos la llevan al pasado, el gesto se pone más tenso y menos cándido. "Sufríamos la miseria del hambre pero a su vez yo la comprendí después a esa miseria, porque mi mamá nos hacía disimular. Cuando el señor que vivía a la par de la pieza de nosotros, porque era una casa como un conventillo, y hacía unos guisos ríquisimos mi mamá nos sacaba al parque para que no sintieramos el olor. Eso es lo que me puede haber hecho más desgraciada pero todo eso lo incorporé también a la garganta cuando yo empecé a leer".¿Y cuál fue la importancia que tuvo la lectura en su vida?-La lectura me abrió a mí los verdaderos caminos de la canción. Alguien dejo un libro sovietico en mi casa que era muy ingenuo se llamaba....era un personaje que conocía la primera y segunda guerra mundial que hablaba de la pobreza que tenía Rusia, después yo pude ver la pobreza de esas casas en un pueblo cerda de Ucrania, que no tenían ventanas para que las mujeres no miraran fuera de la casa. Cuando yo empiezo a leer eso se despierta en mí una manera distinta de escuchar a Yupanqui que era el único en ese momento que realmente tenía un pensamiento que iba más allá del costumbrismo, del paisajismo y toda esa cosa conservadora que tiene el folklore, en algunas partes buenas y en otras malas, pero así son las músicas populares del mundo, por eso se llama folklore. Nosotros comprendimos después que el folklore no existe, es una palabra inglesa. Por eso yo prefiero llamarlo música popular nativa.-¿Todo ese aprendizaje entonces lo va incorporando inconscientemente a su canto?-Es que la garganta y las cuerdas están dentro de un cuerpo manejado por un cerebro y donde se empiezan a crear cosas, mucho más bellas que las cuerdas en sí. Empiezan a expresar pensamientos, sentimientos, colores, olores, amarguras, desengaños y alegrías, lo cual tiene cualquier ser humano que canta. -¿Y esto lo empieza a sentir e incorporar al estilo que la hará conocida?-Yo no tenía idea lo que quería cantar, qué repertorio hacer. Hasta qué punto se lo digo que yo fui a dar una prueba para RCA Victor y me pongo a cantar una canción de Maysa Matarazzo, porque yo la adoraba. No sabía para dónde ir en el folklore. Yo tenía 24 años. Era muy jovencita.Tuvo su primer hijo a los 23 años, el hombre que hoy maneja su carrera y la sigue a sol y sombra. Y grabó su primer disco en el '61. Su voz había convencido al que fue tiempo después el creador del Club del Clan. Mercedes grabó los temas de su marido Oscar Matus. Dice que la jovencita que cantaba en ese disco "Río y tú" o "Nocturna" con una voz aguda que ahora parece molestarle era una desconocida para ella. "No sabía para donde ir. Cantaba lo de Matus porque tampoco me dejaba cantar otras cosas...Hasta que....", desliza como pensando en voz alta, y se sorprende de su propio descubrimiento. Nunca antes había reflexionado sobre esto, a pesar de las miles de entrevistas, a pesar de haber revisado su vida tantas veces, surge un hecho trascendental en su vida artística. -¿Que episodio determinó el rumbo de su carrera? -Un día nos fuimos cuando Fabián era muy chiquitito porque nos habían dado diez días de descanso por la discográfica. Paramos en el hotel Ostende. Ahí una noche nos encontramos con Coco Díaz, mire lo que es la vida eh (el músico es su actual consuegro). El conocía a Matus porque le cantaba "La Zafrera". Así que nos invitó a una peña donde se reunían otros músicos. Nos empezamos a hacer amigos y empezamos a cantar sin que nos pagaran. Ya iban a escuchar una persona que ellos decían era extraodinaria. Era yo, pero no lo sabía... estaba cantando. Todavía sigo sin saber si soy extraordinaria, pero como está adentro de mi cuerpo la voz hay cosas que yo escucho que no me gustan.-¿Cómo es entonces cuando descubre su verdadero canto?-Una noche nos vamos caminando hasta la peña y vemos en un restaurant unos tipos disfrazados de mexicano. Yo le digo a Matus: estos deben ser tan mejicanos como nosotros. Este debe ser un santigueño y un tucumano. Entramos al boliche y pedimos algo de tomar. Todavía no tomaba alcohol. No se porque razón uno de los "mejicanos" se dio cuenta que yo cantaba y me invitó junto a Matus para hacer algo. Yo canté "Viene clareando" y una guaraña de Mario Clavell, y después me pidieron que cantara una chacarerita así que no eran mejicanos para nada. Me elogiaron, me felicitaron y ahí fuimos como bendecidos por el mar. Mire dónde voy a encontrar mi manera de cantar. Porque sabe usted, que yo cantaba "Viene clareando" con una profundidad que hasta yo estaba admirada, porque claro lejos de mi paisaje encontré las raíces. Le voy a decir sinceramente, yo me di cuenta que era un artista ¡¡ahí!!. Y ahí ya salió Mercedes Sosa. Hasta entonces había cantado bien pero tampoco había sentido tan hondamente las cosas -lo dice echada plácidamente en el sofá como si se confesara. -Todo se termina de completar cuando aparece el manifiesto del Nuevo Cancionero.-Bueno le voy a decir que la idea del Nuevo Cancionero no es de Tejada Gómez como muchos piensan, sino de Matus. El me pidió que le escribiera a Armando -porque era muy inteligente pero tenía graves problemas gramáticos- para decirle que era necesario armar el movimiento del nuevo cancionero. Porque estábamos muy desperdigados y ese movimiento iba a desaparecer. En Buenos Aires estaban Hamlet Lima Quintana y Mario Arnedo Gallo, en Salta Ariel Petrocelli con zambas como "Zamba del ángel", que llamaban la atención y antes Manuel J. Castilla. Estábamos tontamente desperdigados. Por eso, Armando escribió el manifiesto para unirnos todos. Los firmamos Tito Francia, Juan Carlos Sedero, que había venido de Puerto Rico para esto, Tejada Gómez, Matus y yo. Después se adhirió otra gente como Isella. Apenas lo leímos nos tildaron de comunistas. Toda la gente pensaba que era algo político. Mire cómo la gente a todo lo que es distinto le pone el sello. Pero nosotros buscábamos otro lenguaje poético y musicalmente nos basábamos en el jazz para que nuestra música sea nueva. Nosotros salíamos de la fuente hacia fuera.Mercedes recuerda que repartían el manifiesto en cada uno de los recitales, además de aglutinarse a otros mojones culturales como el del nuevo cine argentino con Fernando Birri a la cabeza. "El único que quedó después era el movimiento nuestro que hablaba desde la verdad y la pobreza. Pero no descuidábamos el paisaje, porque no nos queríamos alejar del pueblo. Finalmente el movimiento triunfó, quedó y sigue vigente".-¿Hay puntos de contacto entre aquella época y ahora?-Bueno ahora también hay muchas pequeñas islas creativas. Y la gente ya se sacó el miedo de decir las cosas en las canciones. No hay más ese problema y ahora se podría volver a componer hablando del hombre. Pero tendrían que juntarse los poetas, porque aquel movimiento más que musical fue poético y, por eso, fue tan fuerte. Ahora se tendría que volver a hacer un manifiesto para volver a aglutinarse alrededor de una idea. A pesar que Armando y Matus ya no están, yo puedo seguir cantando sus canciones. |
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